viernes, 7 de junio de 2013

¿La Clase Media es Predominante en el Perú?

De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) el Perú lideraría el crecimiento de la clase media en América Latina al ser uno de los países con mayor desarrollo económico en la región. El economista del BID, Omar Zambrano, dijo que la expansión de la clase media peruana en los últimos años obedece a la reducción de la pobreza, impulsada por el continuo crecimiento del PBI. Sin embargo, aclaró que todavía no se ha hecho la comparación cuantitativa. Según el estudio del BID, Clase Media en el Perú: Cuantificación y Evolución Reciente, la clase media peruana se expandió hasta representar el 70.1% de la población, mientras que el 27.8% de ciudadanos pertenecen al sector pobre y el 2.1% pertenece a clase alta.
El sostenido crecimiento económico del país y la reducción de la pobreza están llevando a pensar, en un desborde de optimismo, que la mayor parte del Perú es ya de clase media. En efecto, si la pobreza abarcaba hace una década a más del 50% de la población, comprende ahora a menos del 30% y, por otro lado, los ricos son una minoría. (sin embargo, el avance es mucho más lento de lo que comúnmente se cree), Por ello, uno se siente tentado a afirmar que el 60% de los peruanos es de clase media. El error parte de una visión simplificada de la sociedad, en la cual existirían sólo tres estratos sociales, y se refuerza con la tendencia de cierto sector de opinión a caer en el triunfalismo.
La realidad es mucho más compleja. Por eso, las empresas de investigación de mercados dividen a la sociedad en al menos 5 estratos sociales (A, B, C, D y E), y el Banco Mundial subdivide a la clase media en un sector consolidado y un sector vulnerable.
Por ejemplo, se habla mucho del auge del retail moderno. En efecto, las ventas de los centros comerciales se han triplicado en poco más de 10 años. También es impresionante el boom de la venta de automóviles nuevos. Hace una década, se importaban poco más de 20,000 autos nuevos al año, hoy son cerca de 200,000.  La realidad, sin embargo, es que a pesar de estas elevadas tasas, menos del 20% de los hogares del país tiene automóvil y más del 80% de los peruanos sigue comprando sus alimentos en los puestos de mercado tradicionales o en bodegas.
Es verdad que no hay que tener automóvil o comprar en un supermercado para formar parte de la clase media en el Perú, pero sí podríamos convenir que hay ciertos bienes que podrían considerarse típicos de un hogar de clase media en nuestra época. Algunos de estos artefactos podrían ser una lavadora (para no tener que lavar ropa en batea), o un microondas (para ahorrar tiempo) o, simplemente, una terma (para ducharse con agua caliente). Si la mayoría de los peruanos fuese de clase media, pues la tenencia de lavadoras, microondas y termas en el hogar sería mayoritaria. La realidad es que menos del 25% cuenta con estos artefactos. A su vez, la penetración de internet en el hogar tampoco alcanza esa cifra.
Es verdad que el acercamiento a estos bienes y servicios ha crecido considerablemente en los últimos años, especialmente en las principales ciudades. También es cierto que otros artefactos como los televisores y los teléfonos celulares se han extendido por todas las capas de la población, incluso en el sector rural. Sin embargo, de lo que nos habla este crecimiento es de una mejora en la capacidad adquisitiva de la población, no de una clase media mayoritaria.
El estudio de Niveles Socioeconómicos (NSE) de Ipsos del 2011, efectuado con la fórmula acordada en la Asociación Peruana de Empresas de Investigación de Mercados (APEIM), encontró que los peruanos (incluyendo a la población rural) se distribuyen 2% en el NSE A, 7% en el NSE B, 20% en el NSE C, 30% en el NSE D y 41% en el NSE E.  Traducido a términos coloquiales, podría afirmarse que el 2% es de clase alta (en términos relativos), 7% de una clase media consolidada, 20% de una clase media emergente, 30% de un sector popular emergente y 41% correspondería a un sector popular de escasos recursos. Es decir, la suma de la clase media consolidada y la clase media emergente representaba el 2011 el 27% de la población.  Es posible que hoy bordee el 30% pero de ninguna manera es mayoritaria.

Probablemente, la confusión estriba en confundir clases medias con sectores emergentes. Las clases medias son minoritarias en el Perú, pero si se suma la clase media emergente con lo que podríamos llamar el sector popular emergente (es decir, los NSE C y D) podríamos afirmar que la mitad del país forma parte de este sector.  Lo cierto es que el sector “emergente” seguirá creciendo en la medida en que el país maneje el modelo económico que lo está haciendo posible, pero teniendo en cuenta también campos como la educación, la modernización del Estado y la construcción de infraestructura. El riesgo es que, por un exceso de triunfalismo y complacencia, la sociedad peruana dé un paso hacia atrás.

miércoles, 5 de junio de 2013

4 años después de Bagua ¿PERÚ, PAÍS DE TODAS LAS SANGRES?

Lo sucedido en Bagua (Amazonas), el 5 de junio hace 4 años, quedará grabado como un día del desencuentro en nuestro país, donde quedo demostrado que el diálogo de las balas y las bombas lacrimógenas sólo aspiran a producir inútil sangre derramada y luto normalmente para quienes no participan del poder.

Seguimos sin entendernos entre las distintas sangres que conforman nuestra denostada Patria, en un mundo globalizado que cada vez nos deja menos margen para aceptar que se ningunee la diferencia y a los diferentes. Pero, la experiencia del poder, a veces puede hacer “tropezar con la misma piedra”. Eso sucedió con el presidente García, que pensó que imponer la “autoridad” podría ser más fácil en una zona lejana de Lima metropolitana y el Callao.

Cómo se ve que no hemos superado muchos de nuestros prejuicios. Seguro pasó desapercibido, pero se volvió a reflejar en hechos como que varios de los cadáveres de los indígenas Awajun caídos en la confrontación yacieran regados “a un lado de la pista” (la marginal de la selva, donde ocurrió la principal “batalla”), hasta horas de la noche (muchas horas después de ocurridos los hechos). Por más “enemigos” del Gobierno o del Estado peruano que se les pudiera considerar, estábamos frente a peruanos como todos.

Es un detalle quizás insignificante pero que también nos habla de cómo nos relacionamos. Y casualmente se dejó un número de tres cadáveres tirados para que algún incauto periodista pudiera hacerla coincidir con la cifra oficial de muertos civiles que inicialmente diera el gobierno.

Genera tremenda indignación que problemas como consultar debidamente a las organizaciones de comunidades de la selva sobre asuntos que les afectaban con relación al manejo de sus recursos forestales, tierras, agua y otros no pudiera lograrse “civilizadamente”. Y no porque no lo quisieron los “pueblos indígenas”, sino porque se pensó que se les podía “mecer” desde el poder central y ganarles por cansancio u olvido. Sin medir el grado de irritación que se fue generando en las bases mismas de sus organizaciones, las mismas que no estaban dispuestas a aceptar cualquier actitud o decisión del Presidente de la República o del Congreso.

Buena manera de apoyar a los mismos Awajun,(que en Bagua cayeron e hicieron caer a inocentes policías que seguían sólo órdenes) porque como algún exPresidente diría hace varios años, ellos son nuestras efectivas “fronteras vivas” y tenemos que saberlo reconocer en todas sus consecuencias.
¿Quién está defendiendo intereses extra nacionales?:
·       Los pueblos indígenas que han reclamado sus justos derechos, o
·       Aquellos que defienden como si fueran boy scout (“siempre listos”) los intereses de las grandes empresas transnacionales.

No estamos contra la inversión privada razonable pero tampoco nos pueden contar los cuentos del “perro del hortelano”.

Estamos todos, como sociedad, obligados a recapacitar. Nadie puede sentirse ajeno o irresponsable de lo sucedido. Ojalá nos dé mejores pautas de convivencia y justicia. No olvidemos que lo importante no es “¿Quién tuvo la culpa?”; “Castigo para los culpables”; “Nada con los indios”. Necesitamos personas razonables y decisiones razonables, para que algo así NUNCA MÁS VUELVA A SUCEDER.

 

nueva ley universitaria

Hoy la Comisión de Educación del Congreso debatirá sobre la aprobación del dictamen del proyecto de ley que propone la nueva Ley Universitaria, elaborada sobre la base de 41 iniciativas presentadas por diferentes bancadas.
La propuesta, trabajada seis meses en audiencias descentralizadas con participación de diferentes universidades y organizaciones profesionales, ratificará, especialmente, la autonomía universitaria, en el marco del artículo 16 de la Constitución Política.
“Con esto traeremos por tierra todo intento de boicot, sabotaje y torpedeo por parte de mafias enquistadas en los claustros universitarios. La nueva ley será aprobada pese a quien le pese”, manifestó Daniel Mora, titular de la referida comisión.
Dijo que se logró recoger 23 sugerencias, entre ellas que la educación sea entendida como servicio público, con una autoridad nacional de educación universitaria y una articulación entre universidades, los institutos y las escuelas superiores.
Refirió que también se ratifica el derecho al voto universal, directo y ponderado para la elección de autoridades y por lista cerrada, y se garantiza que solo las universidades acreditadas podrán otorgar títulos a nombre de la Nación.
Igualmente, se establece la obligatoriedad para la elaboración de tesis a fin de obtener los grados académicos y la creación de un vicerrectorado de investigación, educación dual y continua, con el propósito de que el estudiante esté preparado para el ámbito laboral.

Agregó que este proyecto normará la creación, funcionamiento y supervisión de las universidades, promoverá la consolidación de las instituciones universitarias, y asegurará la calidad de la educación universitaria.

¿Ley de Alternancia de Género?

Hoy el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables invocó a la Comisión de la Mujer y Familia del Congreso que apruebe el proyecto de Ley de Alternancia de Género, tras la decisión de la Comisión de Constitución de archivar la iniciativa legal.

La propia ministra Ana Jara expuso en el Parlamento los alcances y beneficios del proyecto de ley, presentado por el Poder Ejecutivo a fines del 2012, que busca asegurar la participación equitativa de hombres y mujeres en elecciones populares. “Al archivarse esta iniciativa legislativa, se reducen las posibilidades para muchas mujeres de acceder en cargos de decisión política, número que se ha ido reduciendo en los últimos años”, alertó la ministra Jara en su exposición del pasado 31 de mayo, mencionó, por ejemplo, que en las últimas elecciones generales del 2011, la participación de la mujer se redujo a 28 legisladoras, a diferencia de las elecciones del 2006, cuando fueron elegidas 35 congresistas. El mismo panorama se presentó en las últimas elecciones regionales del 2010, cuando fueron electas 72 mujeres consejeras frente a 184 hombres consejeros; lo que representó solo el 28% de mujeres para el cargo de consejeras y con relación a las elecciones municipales del 2010, fueron elegidos mil 295 hombres y 406 mujeres regidoras provinciales, y en el caso de las distritales, fueron elegidos 6 mil 110 hombres y 2 mil 377 mujeres regidoras distritales, cifras bastante desiguales.

En consecuencia, la ministra Ana Jara se reafirmó que estas estadísticas oficiales de los recientes procesos electorales en el Perú,  reflejan que en ninguno de los casos se ha alcanzado la cuota del 30 por ciento de participación femenina. La alternancia permitiría alcanzar la participación igualitaria tanto de las mujeres como de los hombres para el Congreso de la República, gobiernos regionales y municipales, así como al interior de las organizaciones políticas, mediante la introducción del mandato de alternancia en el sistema electoral peruano.

Por ello, exhortó a la Comisión de la Mujer y Familia del Congreso dedicarle el debate que merece “una iniciativa legislativa de estas características históricas” y su posterior aprobación, como ya han hecho otros países de la Región como Bolivia y Costa Rica.


Nos preguntamos si solo con una ley se podrá conseguir mayor participación de la Mujer en los Órganos de Gobierno, cosa parecida sucede con los Jóvenes Líderes del País, consideramos que una Ley no es suficiente para que todos los sectores puedan participar en las diferentes Elecciones, para que así pueda existir una Verdadera y Sólida Democracia que tanto anhelamos.

viernes, 31 de mayo de 2013

Frases de "Presidentes"


Tengo ganas de volver a ser presidente. Alejandro Toledo.
Estamos presenciando uno de los capítulos finales del suicidio político de Toledo. Carlos Basombrío.
Paso más tiempo en el aire que en la tierra. Alejandro Toledo.
Si bien a Toledo se le puede perdonar muchas cosas, lo que resulta insoportable es la huachafería con la que habla. Martha Hildebrandt.
Una cosa es equivocarse y otra ser corrupto. Señores, que quede claro, Alejandro Toledo no es corrupto. Alejandro Toledo.
Alguien que está metido en algo sucio genera una coartada coherente, lo que no es el caso de Toledo. Carlos Tapia.
Sé que hay algunos congresistas que han pagado a los periodistas para denunciarme... Ok, ok, Olvídense, les pido disculpas, lo retiro. Señores, lo retiro, lo retiro, lo retiro. ¿Me aceptan? Alejandro Toledo.
Por un afán voluntarista, con muy buena fe, diversos dirigentes y congresistas hemos salido a defender sin conocer los hechos a fondo. Juan Sheput sobre la denuncia por las casas de la suegra de Toledo.
Es un buen samaritano. Alejandro Toledo sobre Yosef Maiman.
Más de lo mismo, Toledo aferrándose a sus mentiras, ocultando información y con portátil incluida. Keiko Fujimori sobre la sesión con Toledo en el Congreso.
Cometí el error de no haber persuadido a mi esp... a mi suegra de no invertir en el Perú. Alejandro Toledo.
Ya entendí que sea lo que diga, nunca quedarán satisfechos los enemigos políticos que solo quieren vengarse. Eliane Karp.
Amo a Eliane, pero en este caso específico discrepamos. Alejandro Toledo sobre el comentario de “panzón maléfico y asesino” que su esposa le endilgó a Alan García.
No se trata de hacer ejercicio sobre el mismo lugar, señor presidente, se trata de avanzar con el pueblo hacia el futuro. Alan García a Humala.
Yo no sé si usted sabe cuánta plata tiene su suegra, pero yo no. Alejandro Toledo.

Fujimori está en el epílogo de su vida. Alejandro Aguinaga.
Ya es hora, presidente, no deje que mi padre muera. Keiko Fujimori.
A paso de tortuga, el pueblo no tiene por qué esperar que los gobernantes aprendan. Alan García sobre cómo va el gobierno de Humala.
Me gustaría irme a segunda vuelta con Alan García. César Acuña.
En Trujillo dicen que prefiero un Acuña regalón que un aprista ladrón. César Acuña.
No es malo festejar un cumpleaños, todo el mundo celebra su cumpleaños, yo no estuve pero si me hubieran invitado, habría ido. Gladys Triveño.
Si ponen a la esposa en el poder, es una monarquía. Jorge Lanata.

martes, 30 de abril de 2013

Martires de Chicago - La Historia

El incidente de Haymarket o revuelta de Haymarket fue un hecho histórico que tuvo lugar en Haymarket Square (Chicago, Estados Unidos) el 4 de mayo de 1886 y que fue el punto álgido de una serie de protestas que desde el 1 de mayo se habían producido en respaldo a los obreros en huelga, para reivindicar la jornada laboral de ocho horas. Durante una manifestación pacífica una persona desconocida lanzó una bomba a la policía que intentaba disolver el acto de forma violenta. Esto desembocó en un juicio, años después calificado de ilegítimo y deliberadamente malintencionado, hacia ocho trabajadores anarquistas, donde cinco de ellos fueron condenados a muerte (uno de ellos se suicidó antes de ser ejecutado) y tres fueron recluidos. Fueron denominados Mártires de Chicago por el movimiento obrero.
Posteriormente este hecho dio lugar a la conmemoración del 1 de mayo, originalmente por parte del movimiento obrero, y actualmente considerado en la gran mayoría de los países auto denominados democráticos (exceptuando los Estados Unidos, el Reino Unido y el Principado de Andorra), el Día internacional de los trabajadores.
El contexto
Los hechos que dieron lugar a esta revuelta están contextualizados en los albores de la revolución industrial en los Estados Unidos. A fines del siglo XIX Chicago era la segunda ciudad de EE.UU. Del oeste y del sudeste llegaban cada año por ferrocarril miles de ganaderos desocupados, creando las primeras villas humildes que albergarían a cientos de miles de trabajadores. Además, estos centros urbanos acogieron a emigrantes venidos de todo el mundo a lo largo del siglo XIX.
La reivindicación de la jornada laboral de ocho horas
Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de ocho horas. El hacer valer la máxima ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa. En este contexto se produjeron varios movimientos. En 1829 se formó un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de dieciocho horas, salvo caso de necesidad. Si no había tal necesidad, cualquier funcionario de una compañía de ferrocarril que hubiese obligado a un maquinista o fogonero a trabajar jornadas de dieciocho horas diarias debía pagar una multa de veinticinco dólares.
El movimiento sindical en Canadá inició una campaña similar a partir de 1872 a favor del día laboral limitado y de los derechos sindicales, que se obtuvieron en la década de los 1870 en ese país.
La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, con una importante influencia anarquista, pero tenía más preponderancia la American Federation of Labor (AFL) (Federación Americana del Trabajo). En su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas. En caso de no obtener respuesta a este reclamo, se iría a una huelga. Recomendaba a todas las uniones sindicales a tratar de hacer promulgar leyes con ese contenido en todas sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de todas las organizaciones, que veían que la jornada de ocho horas posibilitaría obtener mayor cantidad de puestos de trabajo (menos desocupación). Esos dos años acentuaron el sentimiento de solidaridad y acrecentó la combatibilidad de los trabajadores en general.
En 1886, el presidente de Estados Unidos Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las ocho horas de trabajo diarias. Al poco tiempo, diecinueve estados sancionaron leyes que permitían trabajar jornadas máximas de ocho y diez horas (aunque siempre con cláusulas que permitían hacer trabajar a los obreros entre catorce y dieciocho horas). Las condiciones de trabajo eran similares, y las condiciones en que se vivía seguían siendo insoportables.
Como la Ley Ingersoll no se cumplió las organizaciones laborales y sindicales de Estados Unidos se movilizaron. La prensa calificaba el movimiento en demanda de las ocho horas de trabajo como "indignante e irrespetuoso", "delirio de lunáticos poco patriotas", y manifestando que era "lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo"
Los hechos
La convocatoria de huelga
En 1886, el presidente Andrew Johnson, promulgó la llamada Ley Ingersoll, mediante la cual se establecía la jornada de ocho horas, (esto, ante las 10, 12 y 14 horas). De estas jornadas tampoco estaban excluidos los miles de niños, ni las mujeres a quienes se les pagaban salarios inferiores.
La Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (la principal organización de trabajadores en EE.UU.) remitió una circular a todas las organizaciones adheridas donde manifestaba: "Ningún trabajador adherido a esta central debe hacer huelga el 1° de mayo ya que no hemos dado ninguna orden al respecto". Este comunicado fue rechazado de plano por todos los trabajadores de EE.UU. y Canadá, quienes repudiaron a los dirigentes de la Noble Orden por traidores al movimiento obrero.
En la prensa del día anterior a la huelga, el 29 de abril de 1886, se podía leer: "Además de las ocho horas, los trabajadores van a exigir todo lo que puedan sugerir los más locos anarquistas". El New York Times decía:
Las huelgas para obligar al cumplimiento de las ocho horas pueden hacer mucho para paralizar nuestra industria, disminuir el comercio y frenar la renaciente prosperidad de nuestra nación, pero no lograrán su objetivo.
El Philadelphia Telegram decía:
El elemento laboral ha sido picado por una especie de tarántula universal y se ha vuelto loco de remate: piensa precisamente en estos momentos en iniciar una huelga por el logro del sistema de ocho horas.
El Indianapolis Journal decía:
Los desfiles callejeros, las banderas rojas, las fogosas arengas de truhanes y demagogos que viven de los impuestos de hombres honestos pero engañados, las huelgas y amenazas de violencia, señalan la iniciación del movimiento.
1 de mayo, inicio de la huelga
El 1 de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga, mientras que otros 200.000 obtenían esa conquista con la simple amenaza de paro.
En Chicago donde las condiciones de los trabajadores eran mucho peores que en otras ciudades del país las movilizaciones siguieron los días 2 y 3 de mayo. La única fábrica que trabajaba era la fábrica de maquinaria agrícola McCormick que estaba en huelga desde el 16 de febrero porque querían descontar a los obreros una cantidad para la construcción de una iglesia. La producción se mantenía a base de esquiroles. El día 2 la polícia había disuelto violentamente una manifestación de más de 50.000 personas y el día 3 se celebraba una concentración en frente de sus puertas, cuando estaba en la tribuna el anarquista August Spies sonó la sirena de salida de un turno de rompehuelgas. Los concentrados se lanzaron sobre los scabs (amarillos) comenzando una pelea campal. Una compañía de policías, sin aviso alguno, procedió a disparar a quemarropa sobre la gente produciendo seis muertos y varias decenas de heridos.
Adolph Fischer, redactor del periódico Arbeiter Zeitung, corrió hacia la imprenta del periódico para imprimir 25.000 octavillas (hecho que luego se utilizaría como principal prueba acusatoria en el juicio que lo llevó a la horca). Las mismas proclamaban:
Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormick, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza! ¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria. Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo. Es la necesidad lo que nos hace gritar: ¡A las armas!. Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden... ¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís! ¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!.
La proclama terminaba convocando un acto de protesta para el día siguiente, el 4 de mayo, a las cuatro de la tarde, en Haymarket Square. Se consiguió un permiso del alcalde Harrison para hacer un acto a las 19.30
4 de mayo, día de la revuelta
El 4 de mayo a las 21:30 el alcalde, quien estuvo presente en el acto de Haymarket Square para garantizar la seguridad de los obreros, dio por terminado éste. Pero el mismo siguió con gran parte de la concurrencia (más de 20.000 personas). El inspector de la policía John Bonfield consideró que habiendo terminado el acto no debía permitir que los obreros siguieran en ese lugar, y junto a 180 policías uniformados avanzó hacia el parque y empezó a reprimirlos. De repente estalló entre los policías un artefacto explosivo que mató a un oficial de nombre Degan y produjo heridas en otros. La policía abrió fuego sobre la multitud, matando e hiriendo a un número desconocido de obreros. Se declaró el estado de sitio y el toque de queda, y en los días siguientes se detuvo a centenares de obreros, los cuales fueron golpeados y torturados, acusados del asesinato del policía. Se realizaron cantidad de allanamientos y se fabricaron descubrimientos de arsenales de armas, municiones, escondites secretos y hasta "un molde para fabricar torpedos navales".
La campaña de prensa
La prensa en general se plegó a la represión y realizó una campaña apoyando y animando la misma con columnas como esta:
Qué mejores sospechosos que la plana mayor de los anarquistas. ¡A la horca los brutos asesinos, rufianes rojos comunistas, monstruos sanguinarios, fabricantes de bombas, gentuza que no son otra cosa que el rezago de Europa que buscó nuestras costas para abusar de nuestra hospitalidad y desafiar a la autoridad de nuestra nación, y que en todos estos años no han hecho otra cosa que proclamar doctrinas sediciosas y peligrosas!.
La prensa reclamaba un juicio sumario por parte de la Corte Suprema, y responsabilizando a ocho anarquistas y a todas las figuras prominentes del movimiento obrero. Se continuó con la detención de cientos de trabajadores en calidad de sospechosos.
El juicio
El 21 de junio de 1886, se inició la causa contra 31 responsables, siendo luego reducido el número a 8. Pese a que el juicio fue en todo momento una farsa y se realizó sin respetar norma procesal alguna, la prensa amarilla sostenía la culpabilidad de todos los acusados, y la necesidad de ahorcar a los extranjeros[]. Aunque nada pudo probarse en su contra, los ocho de Chicago fueron declarados culpables, acusados de ser enemigos de la sociedad y el orden establecido. Tres de ellos fueron condenados a prisión y cinco a la horca.
En la actualidad se considera que su juicio estuvo motivado por razones políticas y no por razones jurídicas, es decir se juzgó su orientación política libertaria y su condición de obreros rebeldes, mas no el incidente en sí mismo.
Las condenas
Prisión
  • Samuel Fielden (inglés, 39 años, pastor metodista y obrero textil, condenado a cadena perpetua).
  • Oscar Neebe (estadounidense, 36 años, vendedor, condenado a quince años de trabajos forzados).
  • Michael Schwab (alemán, 33 años, tipógrafo, condenado a cadena perpetua):
    Hablaré poco, y seguramente no despegaría los labios si mi silencio no pudiera interpretarse como un cobarde asentimiento a la comedia que se acaba de desarrollar. Lo que aquí se ha procesado es la anarquía, y la anarquía es una doctrina hostil opuesta a la fuerza bruta, al sistema de producción criminal y a la distribución injusta de la riqueza. Ustedes y sólo ustedes son los agitadores y los conspiradores.
    Michael Schwab
Muerte en la horca
El 11 de noviembre de 1887 se consumó la ejecución de:
  • George Engel (alemán, 50 años, tipógrafo).
  • Adolf Fischer (alemán, 30 años, periodista):
    Solamente tengo que protestar contra la pena de muerte que me imponen porque no he cometido crimen alguno... pero si he de ser ahorcado por profesar mis ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo inconveniente. Lo digo bien alto: dispongan de mi vida
    Adolf Fischer
  • Albert Parsons (estadounidense, 39 años, periodista, esposo de la mexicana Lucy González Parsons aunque se probó que no estuvo presente en el lugar, se entregó para estar con sus compañeros y fue juzgado igualmente):
    El principio fundamental de la anarquía es la abolición del salario y la sustitución del actual sistema industrial y autoritario por un sistema de libre cooperación universal, el único que puede resolver el conflicto que se prepara. La sociedad actual sólo vive por medio de la represión, y nosotros hemos aconsejado una revolución social de los trabajadores contra este sistema de fuerza. Si voy a ser ahorcado por mis ideas anarquistas, está bien: mátenme.
    Albert Parsons
  • August Vincent Theodore Spies (alemán, 31 años, periodista):
    Honorable juez, mi defensa es su propia acusación, mis pretendidos crímenes son su historia. [...] Puede sentenciarme, pero al menos que se sepa que en el estado de Illinois ocho hombres fueron sentenciados por no perder la fe en el último triunfo de la libertad y la justicia
    Hessois Auguste Spies
  • Louis Lingg (alemán, 22 años, carpintero) para no ser ejecutado se suicidó en su propia celda:
    No, no es por un crimen por lo que nos condenan a muerte, es por lo que aquí se ha dicho en todos los tonos: nos condenan a muerte por la anarquía, y puesto que se nos condena por nuestros principios, yo grito bien fuerte: ¡soy anarquista! Los desprecio, desprecio su orden, sus leyes, su fuerza, su autoridad. ¡Ahórquenme!
    Louis Lingg
Relato de la ejecución por José Martí, corresponsal en Chicago del periódico La Nación de Buenos Aires:
...salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: "la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable...
José Martí

Consecución de la jornada laboral de ocho horas

A finales de mayo de 1886 varios sectores patronales accedieron a otorgar la jornada de ocho horas a varios centenares de miles de obreros. El éxito fue tal, que la Federación de Gremios y Uniones Organizadas expresó su júbilo con estas palabras: "Jamás en la historia de este país ha habido un levantamiento tan general entre las masas industriales. El deseo de una disminución de la jornada de trabajo ha impulsado a millones de trabajadores a afiliarse a las organizaciones existentes, cuando hasta ahora habían permanecido indiferentes a la agitación sindical".